viernes, 15 de octubre de 2010

Mudanza

No, no, no...todo está lleno de edificios alrededor de la brizna de hierba.
La tierra enterrada bajo el asfalto, muerta, llena de cables y tubos como un enfermo terminal. El río podrido, convertido en playa (dice el alcalde) para poner a su ribera muchos chiringuitos y mucha marcha que produzca empleo.
Oh! verdes prados, ranas. No importa la vida, la humedad.
Sepultados bajo toneladas de papeles dicen euros.
El ruido infinito no sugiere olas del mar.
Nada- soledad- horas de metro-
Consuelate! siempre puedes pasar la tarde mirando los precios del televisor de plasma en caguefur.

viernes, 8 de octubre de 2010

!Adios!, quise decir


!Adios!, quixen dicir, pero o transatlántico trouxome terra adentro e aquí estou encallada, saudando a chegada do outono aínda que pareza outra cousa.

sábado, 2 de octubre de 2010

Hai que falar de Elías Portela, terceiro poeta mas importante en lingua islandesa



Devorada polos camións
Desexada polo sexo
das motocicletas
Non son mais ca unha estrada
Onde se imprimen os gatos.

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Cando a menstruación abrasa a Enciclopedia Galega
ignoramo-la bioloxía das bibliotecas
e a incontinencia do noso sangue.

viernes, 17 de septiembre de 2010

A miña sombra


Todo o que queda de min entre as rochas, cun fondo de algas, como un dragón verde.

jueves, 9 de septiembre de 2010

domingo, 5 de septiembre de 2010

Zea mays


Zea mays. Magnoliopita. Liliopsida...!que más da!.
Un maizal es un maizal: un bosque de vida en el que apenas puedes entrar. Así que me colé en su verde panicoideo y allí !Oh cielos! pude ver aquel cabello que oculta a la mazorca, pude escuchar el rumor de la conversación con el cañaveral vecino y pude sentir el vértigo de algo que crece muy deprisa.
Aquí me quedo de momento.

domingo, 29 de agosto de 2010

No se puede ser berza...


Estaba yo tan a gusto por la mañana tomando el sol siendo una hoja de berza cuando de pronto...zas!...viene Rosario y me corta por el tallo con dos dedos, me vuelca encima un plato con raspas de pescado y me coloca sobre una piedra plana que hay en un rincón. Atufada con aquello grasiento encima me temí lo peor: los gatos acercándose cautelosos, sus bigotes, sus fauces...!socorroooo! grité. Pero nada, tres gatos comiéndose las raspas sobre mi por todos mis rincones, sus rasposas lenguas no dejaron de lamerme hasta que fuí una delgada, grasa y asquerosa hoja. Quien me iba a decir que terminaría el día ejerciendo de ecológico plato.
No quisiera asquearos con mi imagen, así que os pongo una del río a donde las viñas amigas me acercaron para lavarme