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domingo, 5 de septiembre de 2010

Zea mays


Zea mays. Magnoliopita. Liliopsida...!que más da!.
Un maizal es un maizal: un bosque de vida en el que apenas puedes entrar. Así que me colé en su verde panicoideo y allí !Oh cielos! pude ver aquel cabello que oculta a la mazorca, pude escuchar el rumor de la conversación con el cañaveral vecino y pude sentir el vértigo de algo que crece muy deprisa.
Aquí me quedo de momento.

domingo, 29 de agosto de 2010

No se puede ser berza...


Estaba yo tan a gusto por la mañana tomando el sol siendo una hoja de berza cuando de pronto...zas!...viene Rosario y me corta por el tallo con dos dedos, me vuelca encima un plato con raspas de pescado y me coloca sobre una piedra plana que hay en un rincón. Atufada con aquello grasiento encima me temí lo peor: los gatos acercándose cautelosos, sus bigotes, sus fauces...!socorroooo! grité. Pero nada, tres gatos comiéndose las raspas sobre mi por todos mis rincones, sus rasposas lenguas no dejaron de lamerme hasta que fuí una delgada, grasa y asquerosa hoja. Quien me iba a decir que terminaría el día ejerciendo de ecológico plato.
No quisiera asquearos con mi imagen, así que os pongo una del río a donde las viñas amigas me acercaron para lavarme

martes, 17 de agosto de 2010

El reloj de peras


En la huerta hay un reloj de peras. Las horas caen al suelo con frecuencia irregular y sonido de golpe seco: plof (una), plof-plof (dos).
El reloj solo da la una o las dos en espacios de tiempo caprichosos. Nunca se sabe cuando va a dar la hora.

Bajo el reloj hay una alfombra pringosa de horas espachurradas, visitada por alegres grupos de avispas y moscas verdes.

En mi metamorfosis hortícola me dio como reparo asumir el verde pera, no sea que me toque dar la campanada y me quede espachurrada y marrón en el suelo. Así que preferí observar su delicioso verde miel desde el hórreo.
Y mañana será otro día.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Noche de San Lorenzo


La noche de las Perseidas me acerqué a abrazar al mandarino de la huerta pindonga en mi condición humana. Entre estrella fugaz y lágrima de San Lorenzo !!!zas!!! de pronto estoy colgada de una rama de mi árbol convertida en mandarina. No puede ser-le dije- hay que pedir permiso.
-Pues te voy a pedir que te cases conmigo- me espeta el tío, y entonces le pregunto yo muy chula: ¿y estás casado con todas las mandarinas? porque aquí somos un montón, vamos, más de 100.
-Pues por eso soy mandarín, los mandarinos tenemos harén-

Yo fastidiada miro desde donde estoy y me consuela un poco el paisaje que me toca desde mi sitio, pero pienso escaparme enseguida,
!que se habrá creído, yo una más...!

viernes, 6 de agosto de 2010

Desde la viña



Mientras caminaba por el Bouzón les vi. Ellos iban dentro de un coche dando frenadas y acelerones, haciendo mucho ruido motor, ajenos al mundo, la mirada perdida en los objetivos de satisfacción inmediata de sus apetencias. Uno me miró desde su pensamiento pequeñito y no me vio.

Al poco empezó a alzarse la columna de humo en el monte Sobareiro, cuatro focos simultaneos, 18 hectareas abrasadas, visto uno de los incediarios desde el barco de faena que regresaba...
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Quizá no fueron ellos, pero seguro que fue esa mirada. Se puede vivir mentalmente en un juego de rol, ajeno a las consecuencias reales de destrucción y muerte que generan sus reglas.

Hiroshima mon amour

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domingo, 25 de julio de 2010

Calabaza, déjame pasar


En verano hay tanta luz, tanto bullicio, tanto barco inutil en la mar y tanto coche por los caminos de ida y vuelta que solo deseo esconderme entre la umbría, cobijada por la grandeza curcubita de esta planta reptadora. Aqui me voy a quedar un buen rato.

martes, 20 de julio de 2010

capitulo 2º


Transmutada en color verde puedo observar la vida desde el reino vegetal, encarnándome sucesivamente en trébol, judía verde, laurel, lechuga...La vida en la huerta es apretada, móvil e inmóvil, aunque todo tiene raíces.
Desde la hoja mas alta del manzano se ve todo. La aparente calma es solo la expresión del equilibrio entre lo que existe, incluidos los seres del reino animal que allí se cobijan y encuentran sustento.
Todo depende de todo y es verde.

lunes, 19 de julio de 2010

Capítulo 1º

Estoy en el salón de mi casa, anochece y vagamente empieza a desaparecer la pared de enfrente.
Por sorpresa, del otro lado no está el cuarto del vecino, sino un mandarino , repleto de hojas, rechoncho, con las mandarinas incipientes, pequeñas y verdes. Al lado un limonero, un poco mas despoblado, con limones que amarillean y cuelgan como las bolas del árbol de Navidad. Detrás de ambos revolotean los zarcillos de una viña recién sulfatada y mas allá la oscuridad, la noche, el silencio. Sigo sentada en el sofá contemplando y escuchando. El mandarino me da frondosa conversación, cae un limón como dando la hora, lo verde oscuro me acoge en su color húmedo, musgoso. Desaparezco como la pared, derretida en trébol y en fin, mi cometido en la huerta es servir de refugio a una luciérnaga.

domingo, 2 de mayo de 2010

La conjetura de Poincaré

Puede que él padezca el síndrome de Asperger, dicen, o una variedad de autismo, porque parece ser que no le interesa el éxito, la fama ni el dinero. El que resolvió de manera simple el enigma del milenio ha desaparecido del mundanal ruido.
Parece que prefiere recoger champiñones por el campo a recoger honores en el Campus. ¿Y si lo que ha resuelto es el enigma de como vivir?
Me apunto a pasar los días dibujando ese triángulo bajo el horreo.