Estaba yo cavilando sobre qué registro de mi cerebro se encendería al aspirar el aroma de la flor del tilo bajo el que estaba sentada y como podría prenderlo ahora mismo aquí, que no puedo. Entonces busqué como evocarlo y apareció un coro de hombres tarareando el lied “el tilo” de Schubert en otro registro igualmente placentero pero claro, no huele. Ensimismada empecé a tomar despacito las cerezas de junio recién lavadas y en aquel trance de placeres primaverales,
de pronto……………….Riiiiiiiing! Interrumpió el teléfono.
Otra vez la “linea caliente de Vodafone”: -buenas tardes señora, le habla Orlando José, ¿querría usted cambiar de compañía?- Y se me apagó el cerebro todo no sin antes proferirle al pobre Orlando José todo tipo de improperios nada adecuados a la señora que soy.
Puto mundo. Tuve que cantarme los 35 primeros segundos de la 4ª de Brahms para volver al sitio. Uff!
2 comentarios:
¿Quién le manda a usted sentarse bajo el tilo con un móbil encendido o ardiendo, aunque sea al pie de un pozo (Brunnen)? No aprendemos. ;)
Me lo voy a escuchar aprovechando que Orlando José está en otro huso horario.
Sun Lou, el movil es como el cordón umbilical, sempre o levo por si acaso.
No fui capaz de traducir el texto y aclaro, Schubert compuso sobre poemas de Wilhelm Müller el ciclo "Die Winterreise" en que está El Tilo, y habla del amor no correspondido (lo que le pasa a Vodafone conmigo)
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